Gatos, de dioses egipcios a superestrellas de Netflix
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| Dasha, la superestrella de The Savitsky Cats |
Hoy en día, el rey de las redes sociales sin lugar a duda es el gato. En muy pocas horas, miles de videos que muestran a estos enigmáticos animales haciendo de las suyas se convierten en virales. De hecho, muchas personas buscan en internet este tipo de videos para desestresarse; está comprobado el efecto sanador que tienen. Es una maravilla. Tuve oportunidad de ver el documental de Netflix, En la mente de un gato, y quedé asombrado con el espectáculo de un grupo de gatas entrenadas, Asia, Chupa, Dasha y Eddy, conocidas como The Savitsky Cats, resultado de muchos años de trabajo de un dúo familiar de entrenadoras originarias de Ucrania, liderado por la madre, Svitlana, y su hija Marina Savitska.
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| Diosa Bastet |
Los egipcios prohibían su exportación. Tenían un grupo de hombres dedicados a revisar los cargamentos de barcos para asegurar que no llevaban ninguno de ellos escondido. El castigo por sacar un gato era la muerte. Pero de alguna forma violaron la ley, y el gato se embarcó y terminó instalándose en Grecia, Roma y el norte de Europa. Seguramente los culpables de este contrabando fueron los fenicios, expertos comerciantes de la época. En estos territorios los querían como mascotas y apreciaban por su valor en el control de plagas.
Edad Media, hechicería y oscuridad
Pero al llegar la Edad Media, la vida del venerado felino del antiguo Egipto cambió radicalmente, debido a que la iglesia medieval lo asoció con los demonios, la brujería y la oscuridad. Se convirtió entonces en el gato de los hechiceros.
En aquella época, existían mujeres muy sabias, conocedoras de la naturaleza, las plantas y otros temas. Ellas tenían claro que limpiar sus casas era saludable para sus vidas, por eso con frecuencia usaban sus escobas para este propósito y dejaban a los gatos que se encargaran de los ratones. Pero llegó un momento en que la Iglesia empezó a considerarlas peligrosas y comenzó a perseguirlas a ellas y a sus estimados peludos.
Esto ocurrió porque, en 1230 un fanático inquisidor alemán llamado Conrado de Marburgo envió al papa Gregorio IX unos informes donde le contaba que había descubierto una secta que realizaba una serie de ritos satánicos, en los que eran usados gatos negros. La respuesta del papa fue emitir una Bula condenando estos actos heréticos, pero en ningún momento, dio la orden de matar a los gatos. Un poco después todo se malinterpretó: en estos tiempos de tanta superstición, los gatos terminaron siendo vistos como instrumentos de Satanás, ligados a la brujería y a la oscuridad. Comenzó así la histeria colectiva sobre los felinos. Los persiguieron, los torturaron y los mataron casi hasta exterminarlos en toda Europa. Por eso, cuando apareció la Peste Negra –que era transmitida por roedores, específicamente por las pulgas que habitaban en su pelaje—, al existir muy pocos gatos la epidemia se expandió casi sin control.
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| Manuscrito de los archivos de Dubrovnik |
Guardianes de las bibliotecas y favoritos de la reina Victoria
Por suerte, en aquellos tiempos oscuros, los monjes, depositarios del conocimiento y fabricantes de vinos y cerveza los acogieron en su abadías para el control de las plagas. Antes que apareciera la imprenta los libros eran rollos de pergamino, un producto muy apetecido por los ratones, motivo por el cual los monjes tuvieron a los gatos como guardianes de sus famosas bibliotecas. Prueba de ello es un manuscrito del siglo XV que forma parte de los archivos de Dubrovnik, donde se aprecian las marcas en tinta de las patas de un gato. Seguramente el escriba responsable de este texto debió enojarse muchísimmo. Quizás ocurrió durante una noche muy fría de invierno, en la que fue a buscar alguna bebida para calentarse. También existe otro caso, en una abadía de Deventer, en la que un gato orinó un libro que un monje había estado trabajando y lo dejó abierto la noche anterior. Esto sucedió hacia el año 1420.
En 1822 se logró descifrar el contenido de la Piedra Rosetta. Los diversos jeroglíficos contaron al mundo detalles sobre la cultura egipcia. Esto incluyó, por supuesto, la historia de la diosa Bastet y el amor de los egipcios por los gatos. La reina Victoria de Inglaterra se contagió de la Egiptomanía. Su gran interés la llevó a adoptar dos gatos persas azules, y poco después alcanzó la fama de criadora de gatos de exhibición. Entonces, si a la reina del país más poderoso de la tierra le gustaban los gatos, su influencia no se hizo esperar y el resto de la sociedad mundial empezó a quererlos también. Esta fue la vuelta de tuerca para que el gato volviera a ocupar su antiguo lugar en medio de los humanos.
Garfield: el gato que rompió el molde
El siglo XX trajo un nuevo prejuicio social especialmente en el mundo occidental. A diferencia de los perros, que siempre estuvieron asociados a la masculinidad, la caza y la protección, los gatos estaban encasillados en lo femenino, el hogar y la delicadeza.
Durante décadas estuvo muy presente el estereotipo social de que los mininos eran mascotas exclusivas para mujeres, para "solteronas". Si un hombre que vivía solo decidía tener un gato como compañía, era visto como sospechoso. Tener un gato no era masculino; finalmente terminaba siendo tildado de gay.
Entonces todo cambió el 19 de junio de 1978, cuando el dibujante norteamericano publicó su nueva caricatura, Garfield, la cual lo catapultó a la fama mundial. Se trata de Jon, un hombre que vive solo. Su compañía es un gato, Garfield, y un perro, Oddie. Este es un gato gordo, perezoso, gruñón, anaranjado y atigrado que le encanta la lasaña y odia los lunes. La relación de Jon con su gato es completamente caótica; y Oddie siempre está bajo una dominación muy grande por parte del felino. Muchos hombres alrededor del mundo se sintieron identificados con la caricatura. El impacto de Garfield en la cultura popular hizo algo maravilloso en la psicología masculina: normalizó y volvió cool que los hombres vivieran con gatos. El viejo prejuicio se derrumbó; tener un gato ya no cuestionaba la masculinidad de nadie, sino que se convirtió en un símbolo de felicidad compartida.
FUENTES Y REFERENCIAS
- Documental En la mente de un gato. (2022). Dirigido por Andy Mitchell. Disponible en la plataforma de streaming Netflix. Última consulta 27/07/2026.
- WORLD HISTORY ENCYCLOPEDIA. Gatos en el medievo. 25 de junio de 2022. [En línea]. Última consulta 28/07/2026. Disponible en: https://www.worldhistory.org/trans/es/2-1387/gatos-en-el-medievo/
- Fragmentos Medievales. Patas, orina y ratones: gatos entre manuscritos medievales. 22 de febrero de 2013. [En línea]. Última consulta 28/07/2026. Disponible en: https://medievalfragments.wordpress.com/2013/02/22/paws-pee-and-mice-cats-among-medieval-manuscripts/
- LIFE. Garfield: la historia detrás del gato más genial. 2026. [En línea]. Última consulta 28/07/2026. Disponible en: https://www.life.com/arts-entertainment/garfield-the-story-behind-the-coolest-cat/



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