La magia de La Gioconda
![]() |
| Autorretrato en tiza roja (ca. 1512-1515) |
Lo que empezó como el retrato de la joven esposa de un comerciante de sedas, llegó a convertirse en la obra maestra de Leonardo da Vinci, en donde plasma las complejidades de las emociones humanas, mezclando nuestra naturaleza con la del universo, gracias a sus inmensos conocimientos de óptica, incidencia de la luz y ubicación a perfección de las sombras, hasta lograr esa figura con su enigmática e inolvidable sonrisa.
![]() |
| La Última Cena (1495-1498) |
El cuadro que lo consagró como el gran maestro de la pintura fue La
Última Cena. Una maravillosa representación del momento en que Jesucristo les
dice a sus apóstoles, "yo os aseguro que uno de vosotros me
entregará". Aquí realiza un gran despliegue de su arte. En primer lugar,
la perspectiva, que consiste en la composición de la escena de tal manera, que
crea la ilusión de profundidad. De otro lado, el sfumato, aquella técnica de su invención, en la que difumina los
contornos y las sombras, hasta que se confunden con el fondo. No existen bordes
definidos, y, además, hay aire en su entorno. Da la sensación de que los
apóstoles realizan movimientos y expresan emociones. Es algo fantástico con el
paso de los años y los siglos, se convirtió en un ícono de la tradición
católica.
Experto en efectos especiales
Leonardo había estado viviendo en Milán durante varios años, alrededor de diecisiete, bajo la corte de Ludovico Sforza, donde su ocupación principal había sido la de ingeniero militar, aunque ninguna de las máquinas que imaginó fue construida. Los dibujos con sus diseños aún se conservan. Pero sí tuvo gran éxito en la producción de representaciones teatrales y espectáculos públicos. Esto gracias a lo aprendido durante su adolescencia en Florencia con su maestro Verrocchio. A su cargo tenía la construcción y montaje de una serie de elementos, como escenografía, vestuarios, decorados, música, y muchos efectos especiales. Por ejemplo, en la puesta en escena de una obra basada en un mito griego, escrita por Baldassare Taccone llamada Dánae, Mercurio descendía de las alturas, gracias a un complejo sistema de cuerdas y poleas, y Júpiter se transformaba en lluvia de oro para fecundar a Dánae.
Trabajó también en la fabricación de un tipo de lira que el mismo diseñó, y que se sujetaba como un violín. Estaba compuesta de cinco cuerdas, y se tocaba con un arco. En alguna temporada intentó crear instrumentos a partir de tambores de diferentes alturas. Hacia finales de 1499, los franceses entraron a la ciudad y Ludovico perdió el poder. Leonardo abandonó Milán. Luego de pasar unos meses entre Mantua y Venecia, regresó a Florencia en marzo del año 1500. Por aquel entonces, todas las ciudades de Italia eran pequeños estados en permanente guerra.
Luego de su regreso, la marquesa de Mantua envió a Fray Pietro da Novellara a Florencia, para que lo convenciera de retratarla. Pero debido quizás, a la persistente insistencia de la joven y poderosa soberana, Leonardo se negó. Por aquellos meses, se hallaba enfrascado en la elaboración de los bocetos, de otro de sus hermosos cuadros, Santa Ana, la Virgen y el Niño, a propósito de lo cual, el prelado le envió una carta a la marquesa, en donde le describe con detalle, los dibujos iniciales que ha realizado hasta ese momento.
Desvío del río Arno y el encargo
Durante gran parte del siglo XV, Florencia había dominado la ciudad de Pisa, pero en 1494, Pisa logró independizarse y se convirtió en una república libre. Ambas ciudades comparten el rio Arno, el cual constituye una muy importante arteria fluvial con destino final el mar de Liguria, que es parte del mar Mediterráneo. Entonces hacia 1503, a los florentinos se le ocurrió desviar este río, para dejar sin agua a Pisa y así conquistarlos de nuevo. Nicolás de Maquiavelo, quien en ese momento era el Segundo Canciller de la República Florentina, con la aceptación previa del gobierno de Florencia, le propuso a Leonardo que desarrollara este proyecto. El maestro aceptó. Trabajaría en algo que le gustaba mucho. Inventaría cosas para desviar un río.
![]() |
| Recreación de Leonardo trabajando en su taller |
En julio de 1503 fue enviado a la fortaleza de Verruca a iniciar los trabajos. Diseñó un aparato con dos brazos a modo de grúa, capaz de extraer una gran cantidad de tierra para lograr excavar un canal enorme. Esto se haría con el apoyo de unos cuarenta hombres. Así realizarían el desvío. Leonardo había calculado todo, hasta el número de horas hombre que gastarían. Pero en agosto del año siguiente, cuando estaban a punto de iniciar los trabajos, un ingeniero hidráulico, quien lideraba la obra, revisó los planes de Leonardo, y decidió no construir la máquina. Además, ordenó realizar dos zanjas menos profundas. Debido a esto, el proyecto fracasó y fue abandonado. Hacia mediados de 1503, aceptó retratar a Lisa Gherardini, a Mona Lisa, contracción de Madonna (señora) Lisa, quien era la esposa de un mercader florentino muy importante, Francesco del Giocondo.
El documento de Heidelberg
En 2005, un erudito alemán llamado Armin Schlechter, mientras investigaba documentos antiguos en la Universidad de Heidelberg, en Alemania, se encontró con una anotación al margen de una carta escrita por Cicerón en el siglo I a. C. Una colección de cartas de Cicerón, Epistulae ad familiares, se había publicado en Bolonia en 1477. El comentario manuscrito fechado en octubre de 1503 era de Agostino Vespucci, quien menciona que Leonardo había empezado el retrato de Lisa del Giocondo. Vespucci, era el secretario y asistente de Nicolás de Maquiavelo.
![]() |
| Documento de Heidelberg fechado en 1503 |
Quizás la razón por la cual aceptó fue por amistad familiar. Piero da Vinci, su padre, había sido durante mucho tiempo notario de Francesco del Giocondo, y lo había representado en litigios en varias ocasiones. El comerciante era un hombre astuto y a menudo se metía en pleitos con personas allegadas a la basílica de la Santissima Anunziata, y Piero, quien ya contaba con setenta y seis años, le tocaba ayudarlo a salir de sus enredos legales. Así las cosas, el padre de Leonardo contribuyó para que su hijo aceptara el encargo. Además, al tratarse de una dama poco conocida o que no era aristócrata, le daría más libertad para pintarla a su gusto.
![]() |
| Cuadernos de Leonardo |
En alguno de sus cuadernos, —cuya cantidad es de
7.200 páginas de notas, dibujos y garabatos, y que se han conservado en
diversos museos del mundo— dejó consignada la forma de pintar un cuadro. Este
debería quedar de tal manera, que aparentara ser tridimensional, como si se
reflejara en un espejo. "Hacer que una simple superficie plana
manifieste un cuerpo relevado (que figure relieve), y como fuera de
ella". En este orden de ideas, estuvo experimentado con la obra
constantemente. Nunca la entregó. La llevó de mudanza en mudanza. Florencia,
Milán, Roma y Francia. Le hizo retoques hasta poco antes de su muerte.
Años más tarde, luego de vivir una temporada de tranquilidad en Roma, se marcha a Francia en 1516, en donde vive holgadamente bajo la protección del rey Francisco I. El monarca hizo que pasara esta última etapa de su vida, sintiéndose más como un miembro de la nobleza que como un empleado de la casa real. La pintura de La Gioconda se la vendió al rey. Leonardo da Vinci falleció el 2 de mayo de 1519.
El cuadro
Se trata del retrato de una dama de medio cuerpo, pintado al óleo sobre una tabla de madera de álamo, que mide 77 cm de alto por 57 cm de ancho. La mano derecha se posa sobre el brazo izquierdo, el cual se encuentra apoyado en la silla. Ella mira ligeramente a su izquierda y muestra una leve sonrisa. Su famosa sonrisa. En el fondo al lado izquierdo se aprecia un camino y al lado derecho un puente. En términos generales el cuadro transmite la sensación de armonía, de tranquilidad.
Llama la atención que no luce joyas, ni un medallón
o algún tocado muy de moda en la época. Esto se explica porque ella las lleva
puestas. Su esposo, Francesco del Giocondo era un mercader de la seda, un
producto bastante costoso y exclusivo. Al tener una posición importante dentro
su trabajo de la seda, tuvo relaciones comerciales con los Médici, familia
florentina de gran influencia en toda Europa. La moda en las cortes era vestir
de negro, un negro intenso, muy oscuro. Con los tintes conocidos en ese
momento, no se podía lograr el color negro de la seda.
Cuando se dio el descubrimiento de América, se percataron que los mayas, utilizaban el árbol de campeche, como una fuente importante de tintes de textiles negros, azules y morados. Esta tintura pegaba muy bien con la seda, por lo cual, la corte española tenía el monopolio, y presumía ante los demás, por sus vestuarios de color negro. Se cree entonces, que Mona Lisa al estar con esas prendas de seda bien oscuras, su vestuario eran las joyas. Vestir prendas de seda, era un lujo que solo podían darse las familias nobles y las pertenecientes a la realeza.
El robo
La mañana del martes 22 de agosto de 1911, el personal del Museo del Louvre se dio cuenta que el cuadro de La Gioconda había desaparecido. En primera instancia pensaron que quizás lo habían cambiado de lugar para fotografiarlo, por lo cual no se alarmaron. Pero al día siguiente, la noticia del robo llenó los titulares de las primeras páginas de los periódicos de todo el mundo. Se pensaba que quizás el ladrón pediría un rescate por la obra. Sin embargo, pasaban los meses y no se sabía nada. El escándalo que se desató, provocó que la pintura lograra un golpe de popularidad universal. Luego de la apertura del museo, la gente hacía cola para visitar el espacio vacío que antes ocupaba el retrato.
![]() |
| Espacio vacío en El Louvre luego del robo |
En 1913 se había perdido toda esperanza de encontrar la pintura. Ya ni siquiera aparecía en los catálogos del museo. En noviembre de ese año, el director de la Galería de los Uffizi y un comerciante de arte, fueron citados a Florencia, por un tal "Leonardo", quien afirmaba tener el cuadro robado en París. Luego de examinar la pieza y comprobar su autenticidad, dieron aviso a las autoridades y el ladrón fue detenido. Se descubrió la identidad de "Leonardo". Se trataba del italiano Vicenzo Peruggia, un antiguo trabajador del Louvre, quien argumentó una razón política para el crimen. Quería devolver el cuadro a Italia, su verdadero hogar, pues creía que formaba parte de las obras de arte que Napoleón se había llevado a Francia a principios del siglo XIX.
Antes volver al Museo del Louvre, la obra se expuso en Florencia, Roma y Milán, captando por supuesto, la atención de numeroso público. Por primera vez se exponía en Italia. Esto despertó el nacionalismo italiano. Mientras tanto, la gente seguía agolpándose en el museo, para observar el espacio vacío que había dejado el cuadro, en el mismo lugar donde había estado siempre. Finalmente, el 4 de enero de 1914 regresó a París. Peruggia resultó ser un hombre muy simple, lejos del sofisticado ladrón de arte internacional que la gente había imaginado. Por eso quizás, la sacó fácil, y tan solo estuvo siete meses en la cárcel. Cuando La Mona Lisa fue expuesta de nuevo en el museo, todo el mundo se agolpaba para ir a ver el cuadro.
Hace un poco más de 100 años, La Gioconda era una obra más del genio del Renacimiento en el Museo del Louvre. La visitaban muy pocas personas, especialmente pintores. Cuando en 1911 Vicenzo Peruggia cometió el robo, abrió la caja de Pandora del mundo de la popularidad, de la notoriedad. La volvió mundialmente famosa. Quienes tienen la oportunidad visitar este museo, hacen hasta lo imposible por tomar fotos de la obra. Las fotografías no quedan muy bien, debido a que, se encuentra protegida bajo un vidrio a prueba de balas. Este blindaje también la protege de los destellos de luz de las cámaras de los celulares. Es toda una experiencia estar ahí. Se convirtió en un objeto de culto.
Dos de las fuentes consultadas, recomiendan realizar un par de experiencias con la imagen del rostro de La Mona Lisa, cuyos resultados son alucinantes. En primer lugar, se debe bajar de internet una copia de la cara y ampliarla en el computador. Luego se debe tapar el ojo derecho y observarla solo con el izquierdo. Realicé la experiencia y el resultado fue sorprendente. Después de unos segundos, la sensación que tuve, fue que la imagen se salía un poco del plano, y tomaba las curvaturas de un rostro real. Como mirar su cara en 3D. He aquí el efecto del objeto con relieve registrado en los cuadernos de Leonardo. La otra sugiere fijar nuestra mirada en el entrecejo de la imagen ampliada, sin observar nada más durante varios segundos. El efecto que obtuve fue como si cobrara vida y se sonriera mucho más. Sin lugar a dudas, puedo afirmar que La Gioconda es una obra mágica.
FUENTES Y REFERENCIAS
- ISAACSON, Walter (2018). Leonardo da Vinci. La biografía. Bogotá, D.C. Peguin Random House Grupo Editorial.
- Aldana H - HistoriaS del Arte. Leonardo da Vinci y La Gioconda: desde la obra de arte al fenómeno cultural. 31 de marzo de 2022. [En línea]. Última consulta 14/04/2025. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=XkSgwNo73Kk
- THE MONA LISA FOUNDATION. El Documento de Heidelberg. s.f. [En línea]. Última consulta 14/04/2025. Disponible en: https://monalisa.org/2012/09/11/302/
- NATIONAL GEOGRAPHIC. El robo que convirtió a la Mona Lisa en un ícono. Actualizado a 31 de enero de 2025. [En línea]. Última consulta 14/04/2025. Disponible en: https://historia.nationalgeographic.com.es/a/robo-siglo-desaparicion-mona-lisa_12781







Juan Carlos, una vez más mil gracias x compartirnos estas bellas e importantes historias.
ResponderEliminarHortensia
Maravillosa historia, felicidades! Att: Yully.
ResponderEliminarJuan Carlos. Una vez más gracias x compartir tu escritos y sigue adelante.
ResponderEliminar